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Savarin de Cointreau

Ya decía yo que la mezcla del Derecho y la Gastronomía era una buena combinación. Podría decirse que mi vocación repostera y amor al buen comer unida a las leyes, tiene su origen en el sigo XVIII.
 
La receta de hoy, un bizcocho Savarin, debe su nombre a Jean Anthelme Brillat-Savarin, jurista francés que escribió el primer tratado de Gastronomía, La Filosofía del Gusto (1825). Parece ser que tras la publicación de su obra, los reposteros de la Francia de aquel siglo, decidieron bautizar este molde con forma de corona, con su apellido, rindiéndole un homenaje al autor del tratado. 
 
No sé qué tendrá de cierto esta historia, o si sólo es una excusa para dar nombre a uno de los múltiples tipos de moldes que existen… En cualquier caso, ¡gracias señor Savarin! Porque este molde es uno de mis favoritos.
Si no tenéis este molde, no hay ningún problema, podéis utilizar cualquier otro, y quedará igual de bien. Los que me conocen, saben que me encantan los cacharritos, y los moldes son uno de mis vicios (confesables). Me gusta que cada bizcocho tenga su molde particular.
 
Existen moldes preciosos, y si por mi fuera, me los compraría todos…, aunque estoy temiendo que llegue el día en que yo tendré que salir de casa si sigo metiendo más cosas… En fin… ¡soy débil!
Pero, ¿a que es bonito? A mi me encanta, con las aristas tan bien definidas…, pero lo mejor de todo… ¡Delicioso! Y con el toque de Cointreau… (creo que uno de los mejores licores para utilizar en repostería) Sé que os va a encantar.
 
Vamos con la receta…
 
Ingredientes.-

  • 150 gr de mantequilla
  • 140 gr de azúcar
  • 190 gr de harina
  • 3 huevos
  • 1 cucharadita de levadura en polvo
  • una pizca de sal
  • 30 ml de Cointreau
  • 30 ml de leche
  • ralladura de media naranja
  • una cucharadita de jenjibre
  • 15 gr de cacao en polvo
Preparación.-
 
Como siempre hacemos, precalentamos el horno a 180º, mientras preparamos la mezcla.
 
En un bol, batimos la mantequilla (debe estar a temperatura ambiente) con el azúcar. Batimos hasta que empiece a blanquear.
 
A continuación, añadimos los huevos (de uno en uno) y seguimos batiendo. Incorporamos el licor, el jenjibre y la ralladura de naranja. Batimos de nuevo.
 
Ahora incorporamos la harina (previamente tamizada junto con la levadura), la pizca de sal, y mezclamos suavemente, con la ayuda de una espátula, hasta que todo esté totalmente integrado.
 
Ponemos el molde sobre la bandeja del horno, y vertemos la mitad de la mezcla. En la masa restante que nos ha quedado en el bol, añadimos el cacao y la leche y mezclamos bien. Luego lo vertemos en el molde, y con un tenedor, mezclamos suavemente las dos masas, de manera que al hornear nos quedara un bizcocho de dos colores.
Horneamos a 180º durante 25 minutos.
 
Lo sacamos del horno, y lo dejamos reposar en el propio molde un par de minutos. Luego lo sacamos y lo dejamos enfriar completamente sobre una rejilla.
Cuando esté frío, lo podemos decorar con azúcar glas o también con cacao en polvo.
 
El molde que yo he utilizado es de silicona, y casi no necesita engrasarse, pero si es de metal, como siempre, hay que enharinarlo muy bien para evitar que se nos pegue.
 
Es un bizcocho muy fácil y rápido de hacer, que queda muy suave y esponjoso. Os aseguro un éxito total. Y como siempre, podéis adaptarlo a vuestros gustos, ya que el Cointreau se puede sustituir por otro licor que os guste más, aunque ya os digo que éste le va perfecto.
 
Espero que os guste! Ya me contaréis el resultado!

Puedes dejar un comentario. Me encanta leerlos.

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