Si nos preguntan cuál es la fruta de verano por excelencia, diría que, sin temor a equivocarme, un gran porcentaje de nosotros responderíamos melón o sandía. Quizás por esa fama, por otra parte merecida, de fruta ligera, refrescante, que aguanta estupendamente el frío. Seguro que no hay nevera en la que no haya un tupper con sus correspondientes daditos de melón y sandía bien cortados y listos para comer. Por cierto, si sois de los que hacéis ésto, como yo, si en el tupper ponéis unas ramitas de hierbabuena o menta me lo agradeceréis.
Pero si pensamos en una fruta de verano perfecta para hacer en el horno, ahí la respuesta debería ser cualquier fruta de hueso, como pueden ser el melocotón, el albaricoque o la nectarina. Deben estar firmes, en su punto, de modo que conserven su estructura sin hacerse puré. Por eso he elegido albaricoques y melocotones para preparar este cobbler.


Hacía tanto tiempo que no lo preparaba que casi había olvidado lo buenísimo que está. Además, no se tarda nada en prepararlo, por lo que podéis hacerlo entre ola y ola de calor 😉
El cobbler es un plato de origen sajón muy conocido en Reino Unido y que posteriormente fue exportado a Estados Unidos. Puede ser dulce o salado. Por ejemplo, en Reino Unido aunque cada vez es más fácil encontrarlo de frutas, lo normal es que se haga con carne, generalmente de cordero. Lo que ambos tienen en común es la costra que se forma por encima con la masa y que aunque no se prepara exactamente igual, nos puede recordar a un crumble en su toque crujiente.

Pero no me lío más. Vamos con la receta.
Cobbler de Albaricoque y Melocotón
Ingredientes.-
Para el relleno:
- 700-800 gr de fruta (yo he puesto más albaricoques que melocotones)
- 50 gr azúcar moreno
- 1 Tbsp + 1/2 Tbsp (una cucharada y media de maizena)
- 1/4 tsp (cucharadita) de canela
Para la masa:
- 185 gr de harina
- 170 gr de mantequilla*
- 100 gr de azúcar blanquilla (un poco más para espolvorear)
- 90 gr de azúcar moreno
- 1 tsp + 1/2 tsp (cucharadita) de levadura química/polvo de hornear
- pizca de sal
- 1/2 Tbsp de extracto de vainilla
- 1/4 tsp de canela
- 1/8 tsp de cardamomo
Elaboración:
- Precalentamos el horno a 175º y preparamos una fuente rectangular de aproximadamente 24 x 18 cm.
- Pelamos la fruta, quitamos el hueso y troceamos en gajos. Ponemos en un bol con la maizena y el azúcar moreno, y mezclamos bien. A continuación la ponemos en la fuente y repartimos de manera que quede uniforme.
- En un bol, ponemos todos los ingredientes de la masa y mezclamos bien hasta que estén completamente integrados y tengamos una masa homogénea. *Es importante que la mantequilla esté blanda, pero no fundida.
- Vamos cogiendo trozos de masa y los colocamos sobre la fruta. Lo hacemos hasta que ésta esté completamente cubierta. No hace falta que lo hagamos perfecto, de hecho, deberíamos hacerlo de manera irregular, incluso superponiendo unos trozos sobre otros.
- Espolvoreamos con un poco de azúcar por encima.
- Horneamos a 175º, calor arriba y abajo, durante unos 30 minutos. Pasado este tiempo, ponemos el gratinador durante 2 minutos.
- Retiramos del horno y dejamos reposar durante 30 minutos antes de comer, si podéis.
- Obligatorio comerlo templado.


No es un postre fácil de fotografiar una vez horneado, pero bueno, no me han quedado tan mal, ¿no?
Espero que os animéis a probarlo.
Buen fin de semana.

Gracias por la receta. Voy a intentar hacerla!!
Ya verás lo rico que está.