Han pasado 1.173 días desde mi última publicación. Se dice pronto. Han sido muchas las cosas que han pasado desde entonces, ¡incluso una boda! Los que me seguís en redes sociales sabéis que he seguido «viva» a mi manera, porque Instagram ha sido la única ventana al mundo que, en cierto modo, he mantenido abierta. Para los que no y para los nuevos, si es que aún queda gente que lea blogs, os diré que mi parón se debió principalmente a problemas de salud. Problemas que no han desaparecido (algunos llegaron para quedarse), pero con los que estamos aprendiendo a convivir.
Así que como os decía, después de una boda con 47 años (ya casi han pasado dos años de ese gran día), enfermedades varias y cambios laborales importantes…, así sin quererlo el gusanillo de volver a publicar se ha hecho más fuerte estas últimas semanas. No sé si será una vuelta definitiva, y no creo que vaya a publicar cada semana como antes, pero al menos, aunque solo sea de vez en cuando, por aquí estaré.

Sé que este mundo ha cambiado mucho en estos últimos años. Ahora lo queremos todo inmediato: recetas visuales y cortas, mucho vídeo… Pero sinceramente, eso no me interesa. Sigo siendo «consumidora de blogs». Los hay que forman parte de mi vida desde que empecé en este mundo de la repostería y que son un referente a seguir. Confieso que cada vez me cansa más ver a gente que solo se graba comiendo, cocinando… Y no me importa formar parte de un mundo «viejuno» o de ese pequeño reducto que conformamos lo que yo llamo la resistencia.
Quizás es el momento de una vuelta a los orígenes. Si al final todos hacemos lo mismo, ¿en qué nos convertimos? a mi entender en meras copias de modas en las que muchas veces ni siquiera nosotros mismos creemos; simplemente nos dejamos llevar perdiendo nuestra propia identidad. Además, no está mal reconocer nuestras limitaciones, y entre las mías está el que no me gusta escuchar mi propia voz y menos aún verme en pantalla.
Así que si aún queda alguien de la vieja escuela por aquí que me lea, estaré encantada de volver a compartir recetas con vosotros.

No creáis que ha sido fácil recordar las claves de acceso. Hemos tenido que recurrir a la «libreta roja», ese tesoro que en esta casa se guarda casi bajo llave. Y después de las correspondientes actualizaciones y revisiones, aquí estoy con este Bizcocho de Cardamomo y Rosas, que aún seguía en borradores desde la última vez que había accedido.
Es una de las recetas que apareció en el libro, y que sé que ha sido una de las favoritas. Por eso creo que ya es hora de que sea accesible para todo el mundo.
Bizcocho de Cardamomo y Rosas
Ingredientes.-
- 115 gr de mantequilla
- 170 gr de azúcar
- 1 Tbsp (cucharada) de pétalos de rosa aptos para uso alimentario
- 2 huevos M
- 250 gr de yogur griego
- 220 gr de harina
- 1/2 tsp (cucharadita) de sal
- 1 tsp (cucharadita) de levadura química/polvos de hornear
- 1 tsp (cucharadita) de bicarbonato
- 1/2 tsp (cucharadita) de cardamomo molido
Glaseado:
- 100 gr de azúcar glas
- 2 Tbsp (cucharadas) de zumo de limón
- Pétalos de rosa para decorar
Elaboración:
- Precalentamos el horno a 175º y engrasamos un molde tipo bundt cake de 6 tazas de capacidad.
- Tamizamos la harina junto con la levadura, el bicarbonato, el cardamomo molido y la sal. Reservamos.
- Con la batidora o un molinillo de café, trituramos el azúcar junto con los pétalos de rosa. Añadimos la mantequilla (en pomada) y batimos muy bien.
- Seguidamente incorporamos los huevos, uno a uno, sin dejar de batir.
- Añadimos el yogur griego y batimos a velocidad baja hasta que esté completamente integrado.
- Por último, vamos añadiendo la harina poco a poco. Mezclamos suavemente con una espátula hasta tener una mezcla homogénea.
- Vertemos la mezcla en el molde y horneamos a 175º durante unos 50-55 minutos, o hasta que al pinchar en el centro el tester salga limpio.
- Retiramos del horno y dejamos reposar dentro del molde durante 10 minutos.
- A continuación desmoldamos y pasamos a una rejilla para que se enfríe completamente.
- Preparamos el glaseado mezclando bien azúcar glas con zumo de limón. Vertemos sobre el bizcocho y decoramos con unos pétalos de rosa.


Los que me conocéis bien sabéis que el cardamomo es uno de mis ingredientes fetiche. Así que mi vuelta a estos lares no podía ser de otra manera.
Ahora, a disfrutar del fin de semana, que ya toca. Yo voy a pensar en la próxima receta y esta vez prometo que no pasarán 1.173 días.
Natalia.

Qué alegría más grande me has dado al retomar el blog! Mi blog y yo también somos de la resistencia y bien orgullosa de serlo
Gracias por seguir aquí.
Gracias por seguir aqui
Qué alegría volver a leerte por aquí.
Un besazo.
Gracias por estar.
Qué alegría tenerte de vuelta. Es verdad que ya queda poca gente que lee, pero nada como hacer lo que te gusta, con calma y sin prisas. Gracias por todo!
Gracias!
Querida Natalia. !!!Dices gente comiendo, yo añado, poniéndose bizcos, guiñando el ojo y haciendo gestos con los dedos me revuelvo toda!!!
Aquí también la resistencia! Feliz de verte de nuevo por aquí …. A ver si consigo que salga el comentario!!
Es que nosotras somos el mejor equipo.
Hola preciosa, qué alegría que retomes el blog por mi parte ni siquiera me he mantenido en Instagram, llegó un momento que me daba hasta ansiedad de todas las tonterías que se ven, yo también estoy en esa resistencia, me niego a formar parte de ese circo y como te comenté también estoy valorando volver al blog, lo echo de menos y ya no será como antes desde luego porque mi hernia discal no me permite estar mucho tiempo ni de pie ni sentada.
De momento voy a darle un refresco de imagen y poco a poco volver a publicar.
Un abrazo
Yo no volveré como antes; será más pausado y menos publicaciones, porque el cuerpo te deja hasta donde él quiere, no lo que a uno le gustaría. Pero me lo voy a tomar como terapia y tener la cabeza en otro sitio y no en el foco del problema.
Gracias por estar.
Absolutamente de acuerdo con tu análisis. Y el de Bea Roque .
De los maravillosos antiguos blogs he aprendido mucho. Disfrutando de explicaciones detalladas, profundas y didácticas. Los actuales reels no enseñan nada. Son para entretenimiento, o para ponernos nerviosas….
¡Gracias!